Publicado originalmente por Sal y Luz en Facebook. Abajo esta el link.
Divos y Divas de la Farandula Cristiana
Phil Cooke, un consultor de medios de comunicación norteamericano,
centrado en el mercado cristiano, ha redactado, en los últimos tiempos,
un artículo en la revista “Charisma News”, donde asegura que en la
iglesia evangélica, y en los ministerios de todo el mundo, en los
ultimos tiempos, se han levantado demasiados divos y divas cristianos,
los cuales “se centran más en sí mismos y en sus apariencias, que en las
personas que dicen ministrar”
Según Cooke: “Estamos viendo un
aumento real y desmesurado, en lo que se le podría llamar el ministerio
de Divos y Divas cristianos, el cual se trata de hombres y mujeres que
siendo pastores, profetas, apóstoles, cantantes, ministros, o líderes
espirituales de algún tipo, buscan atraer la atención de la gente mas
hacia ellos y hacia su persona, que hacia el Cristo que dicen que
predican”
El consultor, a través de su escrito, reveló claramente
una serie de características para que los lectores pudieran identificar
rápidamente a esta nueva especie de “súper ministros” los cuales
prefieren hacer prosélitos propios en lugar de discípulos de Cristo.
Estas son algunas de las características típicas de los Divos Cristianos:
1. Ellos rara vez participan del culto. Sólo llegan a la hora de
predicar, ya que siempre sufren algún tipo de percance que los ha
demorado.
2. Son escoltados dentro y fuera de la plataforma, lo cual indica que no deben mezclarse con la gente.
3. Tiene múltiples asistentes que son llamados “escuderos”, los cuales
están encargados de llevarles el teléfono celular, la Biblia, etc,
porque esto es demasiado para ellos.
4. Según ellos no viajan
mucho (aunque van de iglesia en iglesia recolectando diezmos y ofrendas)
pero siempre necesitan un jet privado para poder transportarse.
5. Cuando llegan (normalmente 30 0 60 minutos después que la reunión a
comenzado) asumen rápidamente un asiento en la plataforma o en la
primera fila, esperando que se les alcance algún tecito para su
garganta, o al menos un vaso de agua mineralizada de primera marca.
6. Se pasan 50 de sus 60 minutos de predicación, promoviendo su
merchandising, (el cual siempre llevan con ellos por casualidad)
contando sus grandes hazañas espirituales realizadas por ellos en el
reino, y de cuan buen hombre de Dios son ellos.
7. Cuando
promueven sus libros, siempre dicen que es un “best-seller”, (aunque no
lo sean) y cuando promueven sus CD’s siempre son discos de oro o platino
(aunque solo hayan llegado al disco de chapa oxidada)
8. Gastan mucho más en su vestuario y en sus carros, de lo que gastan en el ministerio de niños de la iglesia.
9. El divorcio está bien para ellos, debido a que las presiones del
ministerio son demasiadas, y así no hay matrimonio que aguante. Por este
motivo, cuando esto ocurre, ellos no tienen por qué renunciar, hacer un
paso al costado, o rendirle cuentas a alguien.
10. Cuando se
anuncia una conferencia de ellos, sus fotografías en las revistas,
afiches, banners, o en cualquier otro lugar, debe de ser lo más grande y
notorio en el anuncio, nombrándolos a ellos como los grandes ministros y
salvadores del lugar.
Ahora la pregunta es: ¿Ha notado estos
signos en alguien de su iglesia, o en alguien que conozca…? Pues si
conoce a alguien así, huya de tal persona.
“Entonces todo el pueblo
se quitó los aretes de oro de las orejas y se los llevaron a Aarón.
Aarón recibió el oro, lo fundió, y con un cincel le dio la forma de un
becerro. Luego el pueblo dijo: —¡Israel, aquí están tus dioses! ¡Estos
son los dioses que te sacaron de Egipto! Cuando Aarón vio todo esto,
construyó un altar frente al becerro y anunció: Mañana vamos a celebrar
una fiesta en honor al Señor” (Éxodo 32:3-5)
Hoy también, muchos se
quitan los aretes, los celulares, los relojes, autos y demás para
dárselos a sus tan amados lideres, o becerros de estos tiempos,
arrodillándose ante ellos con el único propósito de al menos sacarse una
foto al lado del ídolo.
Los idolatran, los adoran, los defienden,
sacan la cara por ellos, pagan entradas que cuestan fortuna para oírlos
cantar, o predicar doctrinas propias, que nada tienen que ver con la
sana doctrina bíblica, y pagan por asistir a congresos y/o recitales de
los cuales después dicen: “es para la gloria de Dios” pero la pregunta
es: “Para que dios…? porque ellos se roban la gloria que debería ser
solo del Señor, autoproclamándose los grandes ungidos y libertadores que
la ciudad necesita para escapar de los lazos de satanas, y el dinero
que recaudan, casi en su totalidad, queda en sus bolsillos para sus
placeres y gastos. Vuelvo a preguntar… para que dios lo hacen…?
Si
como siempre dijimos, Israel era un pueblo duro, que después de ver
tantos milagros de parte de Dios entre ellos, aun así se arrodillaban
delante de cualquier falso dios, entonces cuanto más lo es este pueblo
de hoy, que teniendo la Biblia como la palabra profética mas segura y
como lumbrera a los pies, la cual nos anuncio que esto ocurriría, aun
así, la gran mayoria van corriendo detrás de los becerros de estos
tiempos, a sus conciertos, a sus congresos, a sus mega-iglesias, les
creen todas sus mentiras, y les entregan hasta lo que no tienen diciendo
“es para el Señor”.
Necios… Acaso Dios no se contenta más en la obediencia que en el sacrificio…?
El único dueño y Señor de la iglesia es Jesucristo, todos los demás solo son asalariados.
Busquemos al Señor por sobre todas las cosas, y ya dejemos de ir tras quienes solo se creen Divos y Divas cristianos.
“Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales
irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia
perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por
delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas,
quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.
Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a
las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son
hijos de maldición.
Han dejado el camino recto, y se han extraviado
siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la
maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de
carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los
cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.
Pues
hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la
carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que
viven en error” (2 Pedro 2:12-18)
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